Bruselas, la capital de Europa

Con dos lenguas oficiales, francés y neerlandés, y punto de encuentro de las culturas germánica y románica, Bruselas es la capital oficial de Bélgica y oficiosa del Viejo Continente, por ser sede del Parlamento Europeo, un hecho que la convierte en centro político internacional.


Debido a la tradición neutral de Bélgica en diferentes conflictos bélicos y aprovechando su ubicación geográfica central en el Viejo Continente, Bruselas fue designada para acoger los principales organismos de la Unión Europea desde sus inicios en los años 1950.
El edificio principal del complejo donde el parlamento se reúne durante todo el año para debatir y discutir el futuro de Europa es el Paul-Henri Spaak, una impresionante estructura de vidrio con un distintivo techo arqueado.
El lugar representa una de las instalaciones más icónicas de Bruselas junto con el futu- rista Atomium, una estructura gigantesca diseñada para parecerse a una molécula de hierro magnificada 165 mil millones de veces. Fue creado la Expo 1958 y, aunque originalmente estaba programado para su demolición fue tan popular entre los luga- reños que se convirtió en una característica permanente del horizonte de la ciudad.
Los ornamentados gremios que flanquean la clásica Grand Place son el centro y el escaparate de la ciudad, pero también merece la pena visitar el Atomium, un extraño edificio de esferas de acero creado para la Exposición Universal de 1958 que ahora funciona como museo y ofrece una vista privilegiada de la ciudad.

La capital belga cuenta además con la Grand Place, posiblemente la plaza más hermosa de Europa y uno de los destinos más populares.

Declarada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco y situada en el corazón geográfico, histórico y comercial de la ciudad, está rodeada por casi 40 casas gremiales de estilo gótico y barroco, entre ellas le Pigeon, vivienda en la que se alojó el novelista francés Víctor Hugo durante su exilio en Bélgica en el año 1852, el Hotel de Ville, que data de 1459, con una imponente torre de 96 metros y el impresionante Ayuntamiento de Bruselas.
A pasos de la Grand Place se encuentra el popular Manneken Pis, favorito de lugareños y turistas, una diminuta estatua de bronce de menos de 60 centímetros de altura de un niño que orina en una fuente, con una gran cantidad de mitos y leyendas a su nombre, creada por Jerôme Duqesnoy ‘El Viejo’, en 1619, también conocido como Petit Julien.
Inauguradas en 1847, las Galerías Reales de Saint Hubert conforman uno de los centros comerciales con techo de vidrio más bellos y antiguos de Europa. El lugar, compuesto por tres elegantes arcadas de inspiración florentina, está lleno de tiendas y restaurantes de lujo, que atraen a alrededor de 6 millones de visitantes cada año.
Un paseo por la ciudad necesariamente debe incluir el Parque del Cincuentenario, un espacio urbano del siglo XIX realizado para conmemorar los 50 años de la independencia belga, y el barrio de Sablon, donde se encuentra el mercadillo de Marolles, donde se puede probar la sopa de cebolla más auténtica en uno de sus puestos.
Y si de gastronomía se trata, Bélgica parece estar inmersa en una competición de confitería con Suiza, por lo que emprender una ruta del chocolate permitirá degustar muestras hasta bien entrada la noche, para dar paso a las infaltables papas fritas y a la rica herencia monástica de la cerveza belga.

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Modificado por última vez en Miércoles, 17 Abril 2024 16:55

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