El presidente de la Alianza Cooperativa  Internacional, Dr. Ariel Enrique Guarco, dejó inaugurado el ciclo de tres charlas denominado “Profundicemos nuestra identidad cooperativa”, organizado por la Federación de Cooperativas de Consumo, que contuvo como expositores en la primera cita a Dante Cracogna, presidente del Comité de Derecho de Cooperativa de las Américas y vicepresidente de FACC; Carlos César Basañes, gerente general de Cooperar; y Oscar Daniel Alpa, rector de la Universidad Nacional de la Pampa.La iniciativa se lleva a cabo en el marco de la propuesta de la Alianza Cooperativa Internacional (ACI), que llamó a poner en debate y profundizar la importancia de la identidad cooperativa.Al respecto, Rodolfo Zoppi, presidente de FACC, resaltó que el ciclo propone realizar una actividad “donde pudiéramos explorar desde distintos puntos de vista, la visión que personalidades muy representativas del movimiento en general tienen acerca de la identidad cooperativa”.“Las cooperativas que se fortalecen a través de la identidad logran una diferenciación muy importante en relación a las comunidades donde cada una actúa”, amplió Zoppi.Tras culminar los encuentros, la FACC realizará un informe destinado al Congreso Internacional de ACI, que se realizará en Seúl (Corea del Sur), en diciembre próximo.
Empleados de la sucursal 52 de la Cooperativa Obrera, la única de la localidad pampeana de General Acha, se juntaron en noviembre del año pasado con un objetivo solidario: preparar la cena dominguera a los niños y niñas que concurren al merendero “Dios es amor”, a cargo de Patricia Miranda.Con el transcurrir del tiempo la concurrencia fue creciendo. Comenzaron con 30 pequeños y hoy llegan a unos 130 y sus familias, para conformar un total de 200 personas.Todo comenzó por la idea de Cecilia Ledesma (38), una empleada de Nueva Card  –sociedad que administra las tarjetas de crédito de La Coope– que cada año viajaba a Salta para ayudar a las comunidades aborígenes. La pandemia complicó sus planes en el norte argentino y decidió hacer algo en su propia localidad.Así fue como se puso en contacto con Patricia y le preguntó en qué podía dar una mano. “Me gustaría dar la cena”, le respondió la encargada del merendero. Entonces Cecilia reunió a sus compañeros que trabajan en la Cooperativa Obrera y les propuso juntarse los domingos para preparar la cena a quienes asisten a “Dios es amor”.La respuesta no tardó en llegar. Se sumaron Sergio Seisdedos, Hernán Ponce, Javier Benvenuto, Hernán Vazquez, Silvia Landaeta, Ezequiel Cisneros, Daiana Cleman, Raúl Zapa, Lourdes Lucero, Iván Pardiño, Martín Garciarena, Rubén Gómez, Fabiana Guzmán e Ignacio Vargas, conocidos en Acha como “Los chicos de La Coope”.“Cada uno colabora con lo que puede y también pedimos ayuda, porque a veces se nos hace muy difícil. Con eso vamos al merendero, donde tenemos dos mecheros, dos ollas y gas a garrafa, y cocinamos”, explica Cecilia.Los menús suelen ser arroz con pollo o con salsa bolognesa, y albóndigas con fideos.“A principios de la semana proponemos un plato para preparar y salimos a conseguir los ingredientes. También recibimos ayuda de La Coope y hay gente que siempre algo nos dona”, acota.Cecilia destaca el trabajo en equipo, que les permite repartir tareas, turnarse y llegar a tantas familias. Asegura que es un trabajo reconfortante, y que hay que sentir y disfrutar para poder hacer.“El objetivo es mantener esta iniciativa a la que cada vez se va sumando más gente. Te enterás de otras necesidades, como calzado o vestimenta, y tratamos de asistir dentro de nuestras posibilidades”, subraya.La pampeana dice que la llegada al merendero cambió su mirada, porque cuando empezó a viajar a Salta, donde hay mucha desnutrición, pensaba que esas situaciones solo se daban en el norte, pero la experiencia en “Dios es amor” le demostró que no es así.“Cuando salís por tu lugar te das cuenta que, si bien no es tan extremo, hay muchos chicos con problemas, que no comen o sufren de abusos. Te mueve el decir ‘qué podemos hacer por ellos’. Y tratamos de movilizarnos para que el otro, dentro de lo mal que está, pueda sentirse un poquito mejor”, añade.Cecilia remarca que entre los empleados de La Coope en General Acha siempre primó la solidaridad y que el grupo es muy unido, y desea que en otras sucursales también puedan surgir posibilidades de ayudar.“Es hermoso vivirlo, porque si bien preparar la comida es algo muy rutinario, lo mejor es establecer contacto con alguien que necesita ayuda y recibir su cariño a modo de agradecimiento. Esos encuentros siempre deparan un montón de satisfacciones”, reconoce.“Los chicos de La Coope” tienen una página de Facebook llamada “Manos en acción”, donde publican lo que hacen y reciben ayuda. Para colaborar también se pueden comunicar con Cecilia, al teléfono 2954 58-3816.
Sosteniendo el compromiso social que ha desarrollado durante sus 100 años de vida, la Cooperativa Obrera realiza periódicamente donaciones de alimentos a diferentes instituciones que trabajan con sectores vulnerables de la población.El Programa Alimentos Solidarios de La Coope tiene la misión de donar alimentos, elementos de higiene y limpieza aptos para el consumo y el uso, sin condiciones para ser comercializados, con el fin de reducir el hambre y mejorar la nutrición de niños y personas con discapacidad.Con espíritu solidario y de forma desinteresada, un grupo de voluntarios de la Fundación Cooperativa Obrera colabora relevando necesidades de las instituciones y clasificando los alimentos  para preparar y entregar donaciones.A través de este Programa, durante el año pasado se donaron más de 370.000 kilo-unidades de mercaderías a 65 entidades sociales.
Después de varios encuentros realizados en Bahía Blanca de los que participaron cooperativas y mutuales de consumo o con sección consumo y cooperativas de producción o de trabajo, el 6 de abril de 2016 la Federación Argentina de Cooperativas de Consumo (FACC) concretó una iniciativa ambiciosa que nacía -como muchas realizaciones de las entidades de economía social- de manera modesta.
La idea original fue reunir en una central de compras virtual a las cooperativas que producen bienes con las que los comercializan en sus supermercados y autoservicios, para que se pudiera llegar desde los productores a los consumidores, sin intervención de terceros que resten beneficios a los primeros y encarezcan el precio final a los segundos.
En estos cinco años se avanzó considerablemente en esta etapa, más allá que la FACC reconoció que “aún resta realizar un esfuerzo mayor especialmente para vincular a más cooperativas de producción, porque a la fecha hay numerosas e importantes entidades que no se han incorporado a la central de compras”.“Lejos está la FACC de cuestionar esa decisión y, en todo caso, es nuestra Federación la que deber insistir mostrando la transparencia del sistema puesto en marcha y la posibilidad de llegar directamente a más de dos centenares de bocas de expendio cooperativas, abarcando una parte sustancial del territorio argentino”, destacó la entidad.
La central de compras avanzó también incorporando a su surtido productos de las marcas “Cooperativa”, producidos a fasón por la Cooperativa Obrera, y artículos del hogar de la marca “Coop”, propiedad intelectual de la Cooperativa El Hogar Obrero.Además la central de compras formalizó convenios que le posibilitan a los supermercados y autoservicios de las cooperativas y mutuales adquirir productos de marcas líderes, indispensables para completar el surtido reclamado por los consumidores.En este sentido, en el último año la FACC sumó a sus actividades la importación de productos no comestibles, que pone a disposición de todas la entidades que operan con la central de compras.
“La crisis económica y social que afecta al país y, principalmente a amplios sectores de la población de menores recursos, crea al movimiento cooperativo y mutual que actúa en el sector consumo, un compromiso y una oportunidad. El compromiso de contribuir, en la medida de sus posibilidades, a paliar la difícil situación de millones de ciudadanos que necesitan acceder a mercaderías a precios justos. Y la oportunidad de expandir sus servicios demostrando que a las cooperativas y mutuales no las guía el ánimo de lucro sino el de servir eficientemente a la comunidad con la que se integra”, señaló la FACC.
La Universidad Nacional del Sur (UNS) a través de la Subsecretaría de Extensión Universitaria, relanzó la campaña “Changos solidarios”, invitando a la comunidad a continuar con su colaboración depositando donaciones de alimentos no perecederos cuando concurre a hacer sus compras a los comercios adheridos.La intención es que las donaciones se centren fundamentalmente en cartones de leche larga vida o en polvo, fideos, arroz, polenta, harina, aceite, puré de tomate, azúcar, galletitas, cacao en polvo, yerba, latas de conserva de atún, lentejas, porotos, arvejas y choclo.Todas las donaciones son recolectadas por voluntarios, clasificadas en el Rectorado de la UNS y distribuidas en comedores y merenderos de diversos barrios de Bahía Blanca.“Esta iniciativa comenzada en 2020, a causa de la emergencia alimentaria que provocó la pandemia de coronavirus en numerosas familias, recolectó ese año más de 30 toneladas de alimentos”, se destacó desde la casa de altos estudios.El subsecretario de Extensión Universitaria, Martín Jasson, indicó que el año pasado “la colaboración de la gente fue imprescindible para muchos comedores y merenderos que cocinaban viandas o preparaban bolsas de alimentos para entregar a sus vecinos. Debido a que la situación socioeconómica de muchas familias es crítica, y que los comedores continúan con su labor diaria, relanzamos la campaña para que, entre todos, podamos seguir colaborando”.Los “Changos solidarios” están identificados en los accesos de los locales de la Cooperativa Obrera situados en Zelarrayán y Rodríguez, Washington 437, Belgrano 45, Paraguay 445, Alsina 645, Roca 34, Aguado y Guatemala y la sucursal 42, que funciona en el Bahía Blanca Plaza Shopping.
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