El camino de la costa de Río Negro enlaza un rosario de playas hermosas en una ruta de unos 200 kilómetros de extensión que bordea el mar. Transitarla comprende una experiencia que combina aventura y naturaleza, permitiendo disfrutar de la costa patagónica rionegrina de una manera auténtica.
El punto de partida es en el balneario El Cóndor, una villa turística consolidada donde el río Negro se une con el Atlántico y es factible contemplar el faro y una gran colonia de loros. Allí se inicia el camino costero, que es asfaltado al principio y luego se convierte en ripio, con zonas de serrucho que requieren paciencia.
La ruta tiene una detención obligada en el Centro de Interpretación Faunística de Punta Bermeja, para apreciar la colonia de lobos marinos de un pelo más grande de la Patagonia. Más adelante se llega a Bahía Creek, donde se conjugan playas vírgenes y acantilados, con pocas casas y una sensación de estar lejos de todo.
El recorrido permite disfrutar luego de Punta Villarino y Las Conchillas, lugares con aguas muy claras y paisajes increíbles en el Golfo San Matías. Posteriormente aparece en escena Punta Perdices, considerada una de las playas más lindas de la Argentina, famosa por sus aguas cristalinas.
San Antonio Oeste representa el destino final de un recorrido enmarcado por dunas, acantilados, sectores vírgenes y atardeceres sobre el mar.































