Para quienes superan los 65 años y sufren dolores en las articulaciones, encontrar una actividad física adecuada puede resultar todo un desafío.
Aunque la natación, el pilates e incluso el ciclismo suelen recomendarse por su bajo impacto, hay una alternativa cada vez más valorada por especialistas: el yoga, una disciplina accesible, suave y muy efectiva para mejorar la movilidad, reducir el dolor y mantener la independencia.
Es que, con el paso de los años, aparecen dolores que ya no se van tan fácilmente. Agacharse, levantar bolsas o incluso atarse los zapatos se convierten en pequeños retos diarios. Y lo que antes era automático, ahora a veces duele.
La situación no es extraña, porque las articulaciones envejecen como el resto del cuerpo. Se desgasta el cartílago, se vuelven más rígidos los tendones, los ligamentos ya no responden como antes, y los osteofitos (pequeños bultos óseos) hacen acto de presencia en dedos y rodillas. Todo esto se agrava con la artrosis, el desgaste silencioso que limita cada vez más la movilidad.
Pero no todo pasa por antiinflamatorios o recetas alternativas. Hay algo más, y la respuesta no está en tratamientos milagrosos, sino mucho más cerca de lo que se cree.
En tal sentido, cada vez más especialistas recomiendan el yoga (practicado por millones de personas mayores en el mundo), una disciplina milenaria que combina movimiento suave, respiración profunda y concentración.
Para practicarla no es necesario doblarse en extremo ni alcanzar posturas máximas, ya que existen estilos específicos pensados para quienes tienen movilidad reducida, dolor en las rodillas o problemas de espalda.
Por otra parte, el yoga mejora el sueño, la postura, el equilibrio, la flexibilidad y, sobre todo, alivia el dolor articular. Es por ello que quienes lo practican regularmente sufren menos caídas y tienen mejor calidad de vida.
El Instituto Nacional sobre el Envejecimiento de los Estados Unidos ya lo incluye entre sus recomendaciones, y en muchos centros de día o residencias de mayores forma parte de la rutina periódica.
Hacer yoga con regularidad puede cambiar mucho las cosas. Fortalece los músculos que sostienen las articulaciones y eso, además de brindar más estabilidad, mejora la elasticidad, ayudando a moverse con más soltura.
También contribuye a mantener un peso saludable (clave para no sobrecargar las articulaciones) y mejora la circulación, nutriendo mejor los tejidos. Pero quizás lo más importante es que brinda a quienes lo practican la posibilidad del control sobre su propio cuerpo.
Posturas que pueden ayudar
Estas tres posturas adaptadas de yoga son ideales para mayores de 65 años con molestias articulares:
• Paschimotanasana con silla o bolster
Ayuda a estirar toda la espalda y la parte posterior de las piernas. Sentado/a con la espalda recta, se inclina el torso hacia adelante apoyándolo en un bolster o en una silla. Alivia la tensión lumbar y mejora la flexi- bilidad sin forzar la columna.
• Torsión en silla
Desde una silla, con las piernas en ángulo recto, se gira el torso hacia un lado sujetando el respaldo. Es una postura sencilla que moviliza la columna, activa los músculos del abdomen y alivia dolores de espalda baja. Ideal para personas con limitaciones en caderas o rodillas.
• Adho Mukha Svanasana con silla (el perro boca abajo adaptado)
Con las manos apoyadas en una silla firme, se estira la espalda llevando los talones hacia el suelo. Es una excelente forma de fortalecer brazos, espalda y piernas, y al mismo tiempo descargar la zona.






























