Las emisiones de gases de efecto invernadero no paran de crecer

Las políticas actuales para limitar las causas y consecuencias provocadas por el cambio climático siguen siendo insuficientes, al punto que la concentración media de dióxido de carbono en el planeta es hoy un 4% más rápida que en 2015.

 El Boletín de la Organización Meteorológica Mundial sobre los Gases de Efecto Invernadero dado a conocer sobre fines del año pasado dejó en evidencia que las emisiones gaseosas marcaron un nuevo récord y que la brecha para que el planeta pueda detener el calentamiento global en 1.5ºC en la próxima década, tal el compromiso asumido por cerca de un centenar de naciones a través del Acuerdo de París, es cada vez más amplia.

El informe indica que la concentración media mundial de dióxido de carbono (CO2) alcanzó las 407,8 partes por millón (ppm) en 2018, tras haber sido de 405,5 ppm en 2017. Este incremento fue muy similar al observado de 2016 a 2017 y se situó justo por encima de la media del último decenio.

Paralelamente, el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) reveló que para mantener la salud de los corales y de buena parte de la biodiversidad de la Tierra es necesario reducir las emisiones mundiales en un 7,6 por ciento cada año durante la década venidera.

Expertos y científicos aseguraron que tal consideración es posible e incluso que podría ser económicamente viable, pero a la vez advirtieron que si los niveles de los gases de efecto invernadero que atrapan el calor en la atmósfera siguen escalando a largo plazo, las generaciones futuras tendrían que hacer frente a las cada vez más graves consecuencias del cambio climático, como el aumento de las temperaturas, fenómenos meteorológicos más extremos, la subida del nivel del mar y la alteración de los ecosistemas marinos y terrestres.

 

Pronóstico desalentador

 

El informe anual del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente sobre la brecha de emisiones subraya que, más allá de que se implementen todos los compromisos que prevé el Acuerdo de París, se espera que las temperaturas aumenten en 3,2°C en la próxima década, lo que traerá consigo impactos climáticos de mayor alcance y más destructivos.

“Necesitamos triunfos rápidos para reducir las emisiones en la medida de lo posible en 2020, y luego contribuciones determinadas de los distintos países para reactivar las grandes transformaciones de las economías y sociedades. Si no lo hacemos, el objetivo de 1,5°C estará fuera de alcance antes de 2030”, sostuvo Inger Andersen, directora ejecutiva del PNUMA.

A pesar de esta drástica advertencia, sólo 5 países de los que conforman el G20 (que representan colectivamente el 78% de todas las emisiones) se han comprometido a alcanzar una meta a largo plazo de cero emisiones.

Por su parte Petteri Taalas, secretario general de la Organización Meteorológica Mundial, explicó que “la última vez que se dio en la Tierra una concentración de dióxido de carbono comparable fue hace entre 3 y 5 millones de años. En ese entonces, la temperatura media era de 2 a 3 °C más cálida y el nivel del mar entre 10 y 20 metros superior al actual”.

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Modificado por última vez en Jueves, 23 Abril 2020 22:16

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