Una iniciativa que amplió definitivamente el horizonte

El crecimiento operado en todos los órdenes a partir de 1965 planteó en las autoridades de La Coope la necesidad de crear una infraestructura material y humana capaz de encarar logros más ambiciosos.

Dificultades de distinta índole caracterizaron el escenario nacional en la década del 70. Algunos de los obstáculos provinieron de la situación económica del país, signada por la inestabilidad y agudos picos de inflación.
Sin embargo, el Consejo de Administración de la Cooperativa Obrera, luego de un profundo análisis, fijó pautas para una adecuada programación de su futuro crecimiento, dando lugar al denominado Plan de Desarrollo.
En ese momento la institución contaba con diez locales de distribución de mercaderías, la mitad de los cuales no tenía aún sistema de autoservicio y la totalidad, excepto el situado en el barrio de Villa Mitre, presentaba limitaciones en su funcionamiento, tanto por razones de espacio como de infraestructura.
El objetivo de la primera etapa del plan, cuya coordinación quedó en manos del entonces subgerente general Rodolfo Daniel Zoppi, fue remodelar la Casa Central y mejorar la eficiencia del resto de las sucursales.
Para una segunda fase se previó la instalación de modernos supermercados de gran superficie, ubicados en lugares estratégicos de Bahía Blanca y localidades vecinas.
 “Me casé en diciembre del 72 y en el verano del 73, Rubén Masón me invitó a pasar un fin de semana en el departamento que tenía con su familia en Monte Hermoso. La anécdota es que caminamos por la playa un rato largo, charlando un poco de las ideas que habían y de la forma de llegar al consumidor, y nos dimos cuenta que la Cooperativa tenía que modernizarse y transformar todos sus almacenes en supermercados con autoservicio”, explica Zoppi.
Por aquella época, Severiano Salvucci era el gerente general de la Cooperativa. “Fue un hombre al que aprecié mucho y respeté todavía más, porque empezó siendo repartidor de pan y llegó a la gerencia por mérito propio, no por casualidad”, resalta.
Zoppi destaca asimismo que la inauguración del sistema de autoservicio en la Casa Central constituyó el puntapié inicial en la transformación de La Coope.
“Representó la revolución del crecimiento, porque las ventas se multiplicaron inmediatamente. Desde los propios comienzos, en la Cooperativa siempre se ha tratado de pensar hacia dónde va el futuro, por lo que ya se avizoraban cambios importantes en la forma de comercialización. Eso llevó a plantearnos qué rumbo queríamos para la entidad”.

Zoppi añade que “además se instaló la idea de que había que ampliar el servicio en Bahía Blanca y a partir de su consolidación pensar en la región, empezando por los sectores más cercanos y a medida que fuéramos creciendo ir abarcando más territorio”.
La primera medida comprendida en el Plan de Desarrollo se centró en ampliar y remodelar la sucursal 5, situada en la primera cuadra de calle Belgrano. “Eliminamos la tienda con atención personalizada y transformamos todo en autoservicio. Además pusimos las cajas en la misma posición que están ahora y después empezamos a reformar sucursa- les. También hicimos autoservicios en General Cerri y el barrio San Martín, y así fuimos completando locales”.
Asimismo, Zoppi detalla que “la primera sucursal nueva que habilitamos fue la 11 (en Villa Rosas), y también compramos los terrenos donde hoy está el edificio de calle Paraguay, denominado Sesquicentenario porque comenzó a cons- truirse en 1978, cuando Bahía Blanca cumplió justamente 150 años. Ya en 1981 salimos a la zona con la apertura del local de Pedro Luro”.

De generación en generación

-¿El plan resultó de entrada tan ambicioso?
-Uno se plantea proyectos ambiciosos y después la realidad te va mostrando si los podés concretar o si te quedás corto o no. En nuestro caso, a medida que lo fuimos desarrollando la Cooperativa potenció su fuerza y pudimos tener un crecimiento mucho más importante.

-¿La expansión que siguió concretándose en la década del 90 responde a otras razones?
-Sí, porque se suscitó a partir de la llegada de las grandes superficies a Bahía Blanca y hubo que desarrollar todo un proyecto de autodefensa. Y tampoco es lo mismo lo que nos pasó desde 2004 en adelante, donde empezamos a concretar acuerdos con supermercados en marcha que permitió potenciarnos en toda la región, especialmente en Río Negro y Neuquén.

-Mirando todo lo realizado, intuyo que ni la mente más iluminada podría imaginar semejante camino trazado…
-Uno reconoce todo lo que hizo la Cooperativa y para eso no solo hay que ubicarse en los años 70, que es cuando comencé a actuar, sino en 1920. Fue ahí cuando 173 personas con tres pesos en el bolsillo hicieron una asamblea y empezaron a pensar en grande, al punto que poco más de un año después estaban sacando el pan de los hornos de una panadería construida desde cero. Eso sí que fue una epopeya, una cosa excepcional.

-Cada época de la Cooperativa ha tenido su impronta…
-Esa así, primero porque en estos 100 años ha pasado muchas personas que pusieron su granito para elaborar esta maravilla propia de un sistema, de una doctrina que es fantástica y se adapta a todo; y segundo, porque hubo gente en la conducción que reúne condiciones que no se ven habitualmente, trabajando con capacidad y honradez de manera simple, con vocación y en forma transparente.


“Lo que se ha dado en La Coope no fue casualidad, sino producto de una cultura que nació y se trasladó de generación en generación”.

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Modificado por última vez en Miércoles, 28 Octubre 2020 09:41

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