Tras semanas de permanencia en casa, lentamente las calles comenzaron a poblarse de caminantes y corredores aficionados, muchos de los cuales se calzaron las zapatillas por primera vez. Poner el cuerpo en movimiento es muy importante, aunque hay que regular los esfuerzos para evitar lesiones y contratiempos.

Ningún grupo de la población se vio tan afectado por el Covid-19 como el de nuestros mayores. Representan el colectivo de mayor riesgo y en muchos casos el confinamiento les ha llevado a suspender las rutinas de ejercicio. De todas maneras, pueden mantenerse activos en casa y encontrar alternativas para no abandonar por completo la actividad física.

Al conmemorar el Día Mundial de la Actividad Física, que se celebra el 6 de abril, la Organización Mundial de la Salud destacó que la ejercitación desde la niñez mejora la calidad de vida y previene enfermedades en la vida adulta. En Argentina, el 54,7% de las personas mayores son sedentarias. 

Poner el cuerpo en movimiento ayuda a reducir la grasa corporal, mejorar la fuerza muscular y mantener la masa ósea, combatiendo a la vez la aparición y el desarrollo de trastornos de salud que reducen las expectativas de vida, especialmente después de los 50 años.

La espalda es una de las partes del cuerpo que más solemos someter a las tensiones del día a día y a las malas posturas, por lo que es común que aparezcan dolores y molestias en esta zona. Por ello debemos cuidarla, manteniendo una correcta posición y realizando actividad física.