El 8 de julio de 1901, en su casa ubicada en Maipú 966 de la localidad santafesina de Venado Tuerto, Cayetano Alberto Silva compuso una marcha dedicada al general Pablo Riccheri, ministro de Guerra de la Nación en ese entonces y modernizador del Ejército Argentino. Riccheri le agradeció el homenaje pero le pidió que le cambiara el título por “San Lorenzo”, lugar donde él había nacido.
La marcha se interpretó por primera vez en un acto público el 30 de octubre de 1902 en las cercanías del histórico Convento de San Carlos donde se gestó la batalla de San Lorenzo. Dos días después, Silva volvió a ejecutarla siendo aclamada por la multitud presente, al inaugurarse en la ciudad de Santa Fe el monumento al general José de San Martín, siendo felicitado por el entonces presidente Julio Argentino Roca y el propio Riccheri.
En 1907, su vecino venadense Carlos Javier Benielli le agregaría letra a la obra, que con el tiempo se haría famosa, al punto que hoy figura entre las mejores marchas militares del mundo.
Afrodescendiente uruguayo luego nacionalizado argentino e hijo de Natalia Silva, quien había sido esclava de la familia que le dio el apellido, Cayetano Silva expresó su amor por la música desde muy chico y tras deambular por teatros y conservatorios de Montevideo, en 1889 emigró a Buenos Aires, donde incursionó en el Teatro Colón y asistió a la Escuela de Música dirigida por Pablo Berutti.
Posteriormente ingresó a la Policía de la Provincia de Santa Fe, donde alcanzó el grado de capitán y director de la Banda en dicha institución. En Rosario se casó con Filomena Santanelli, con quien tuvo ocho hijos y en 1898, al ser contratado por la Sociedad Italiana de Venado Tuerto, se trasladó con su familia a dicha ciudad, donde fue docente de música y fundó un centro lírico.
Acosado años después por la pobreza y aún sin saber de su tan trascendente y eterno legado a la nación, Silva se vio obligado a vender los derechos de la marcha a un editor de Buenos Aires por una suma insignificante: 50 pesos.
Ignorado durante décadas
Tras fallecer en 1920, la Policía de Santa Fe negó el permiso para que sus restos sean depositados en el panteón policial, siendo sepultado en una fosa sin nombre. Más de 75 años después, en 1997, sus restos fueron trasladados al cementerio municipal de Venado Tuerto para que descansen en un mausoleo, gracias a las gestiones efectuadas por la Asociación Amigos de la Casa Histórica Cayetano Silva, hoy sede del archivo histórico, el museo regional y la Banda Municipal.
La Marcha de San Lorenzo fue interpretada en las coronaciones de los reyes Jorge V e Isabel II y se ejecuta en todos los cambios de guardia del Palacio de Buckingham, modalidad que solo fue suspendida en el tiempo que duró la guerra de Malvinas.
Asimismo, también sonó cuando el ejército alemán desfiló por París durante la ocupación nazi y pocos años después volvió a escucharse cuando los aliados comandados por el general Dwight Eisenhower entraron en la ciudad para liberarla.

































