El sol lanza partículas cargadas al espacio, que son atraídas por el campo magnético de la Tierra hacia los polos. Estas partículas chocan contra los gases de la atmósfera, como el oxígeno y el nitrógeno, liberando energía en forma de luces de colores en movimiento.
Estos espectáculos de luces de colores que brillan en el cielo nocturno del polo norte son las auroras boreales, que pueden apreciarse en contados lugares del planeta. Tromsø, la ciudad más grande del norte de Noruega, seguramente es uno de los mejores, porque se encuentra ubicado por encima del Círculo Polar Artico, en una zona con clima seco estable y muchos días de cielo despejado, que ofrece mayores posibilidades de detectar los frágiles rayos de las auroras boreales.
Poder contemplar este majestuoso espectáculo de luces que brinda la naturaleza desde finales de agosto a principios de abril es aconsejable acudir a los expertos guías locales, que monitorean cuidadosamente el clima y la nubosidad, además de contar historias que también forman parte importante de la experiencia.
Los tours combinan la búsqueda de auroras boreales con actividades como dormir en un lavvu (tienda de pastores sami, un grupo originario de los países escandinavos) o realizar actividades nocturnas como paseos en trineos tirados por renos a través de pintorescos paisajes congelados o en motos de nieve.

































