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El postre vigilante y un origen bien argentino

Conocida también como postre milico, Martín Fierro y Romeo y Julieta, entre otras denominaciones, la combinación de queso y dulce de membrillo o batata representa uno de los postres que están marcados en el ADN nacional.


Al igual que el dulce de leche o el asado, el postre vigilante es otro de los platos nacionales característicos y podría decirse que viene con el inicio de la historia de Argentina.
Marcado a fuego en la vida de los argentinos desde la infancia, se dice que fue bautizado muchos años después de su origen que, según el escritor, periodista e historiador Daniel Balmaceda, se remonta a la zona norte de Argentina, donde es muy común la mezcla de dulce de cayote con quesillo.
A lo largo de los años también fueron variando los tipos de quesos y dulces de acuerdo con la región del país en que se comía.
El nombre de vigilante se habría originado en la zona de Palermo, en Buenos Aires. En 1920, una fonda del barrio de tangueros de entonces ofreció ese postre que tuvo gran repercusión entre los policías de una comisaría cercana., ya que se podía comer sin necesidad de cubiertos durante las rondas, como se llamaba antiguamente al patrullaje de a pie.
Por extensión, se le dio el nombre de “postre vigilante” al hasta ese entonces “postre de la casa”, que se popularizó también entre los vecinos al ver a los oficiales comer queso y dulce.
Balmaceda pone algún reparo en esta teoría y sostiene que posiblemente se originaba en que efectivamente era el postre favorito de los policías, más por necesidad que por vocación, ya que sus magros salarios los obligaban a apuntar a las opciones más accesibles de la carta.

Versiones y variedades

Otra versión, más mitológica y clasista, cuenta que en las casas de la alta burguesía porteña, en épocas en que se tiraba manteca al techo, las mucamas salían por las puertas de servicio de los suntuosos petit hoteles para mantener encuentros furtivos con sus novios vigilantes, a quienes les ofrecían algo fácil de comer y llevar como el queso y dulce.
Originalmente, según Balmaceda, se llamaba así al postre que devenía de la mezcla de queso y dulce de membrillo y que sólo más tarde se habría extendido también al dulce de batata. Lo cierto es que el hábito de comer dulce está muy afincado en la tradición argentina.


El propio historiador subraya que uno de los punteros en la fabricación de dulce de membrillo fue Carlos Noel, quien en la segunda mitad del siglo XIX lo elaboraba en su planta industrial.


Hoy suele llamarse postre vigilante al de dulce de membrillo con queso queso cuartirolo o fresco. En Mendoza y también en el norte argentino hay una versión con queso de cabra de la región, con dulce de alcayota y nueces.
También hay degustaciones aún más gourmet que comprenden servir a la hora de los postres distintas variedades de dulces y quesos: desde cremonas o tortas hechas en base a los dos principales ingredientes hasta guayaba con queso azul y mamón o quinotos con queso fresco o alguno similar.

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Modificado por última vez en Jueves, 17 Septiembre 2026 15:23

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