Tomás Szchenyi asegura que empuñó una raqueta desde que tiene memoria, continuando con el legado forjado por sus padres, ambos profesores de educación física: Sandor, reconocido entrenador tenístico en Neuquén, y la pringlense Mónica Valderrey.
“A los 17 me fui a estudiar a La Plata e ingresé al equipo tenístico de la universidad hasta que, allá por 2017, llegó una invitación para participar de unos juegos de playa, que incluían el tenis. Ahí conocí una modalidad distinta que me enganchó de tal manera que ya no hubo vuelta atrás”, señala el neuquino.
El tenis playa, un deporte dinámico que se juega en la arena y que fusiona tenis, vóleibol y bádminton, conocido internacionalmente como beach tennis, surgió en Italia a principios de la década de 1970, impulsado por tenistas que vacacionando en Lido degli Estensi jugaban con sus raquetas y las redes de voleibol instaladas en los balnearios.
Se disputa entre entre dos jugadores (individuales) o entre dos parejas (dobles), la modalidad más habitual, y para practicarlo se requiere de una paleta y una pelota de tenis despresurizada. El juego consiste en pasar la pelota por encima de la red (1,80 metros para hombres, 1,70 metros para mujeres) y dentro de los límites marcados.
“Además de que los deportes de paleta le gustan a la gente, practicarlo en la arena lo hace aún más placentero. Al igual que el padel es relativamente fácil de jugar, sin las dificultades iniciales que presenta el tenis, que requiere mucha técnica”, acota Tomás.
Las características del terre- no de juego condicionan el tipo de golpes, y el hecho de que la pelota no pueda picar hace que la volea sea la base de esta modalidad deportiva, combinada con el remate y el globo.
“En nuestro país el circuito de competencia se prolonga todo el año, más allá de las inclemencias del tiempo. Italia sigue siendo la mejor escuela, equiparada ahora con Brasil, la otra potencia, que llegó a la cima mundial a partir de la importancia de los torneos que organiza, la cantidad de gente que lo practica y el apoyo financiero, que hace que muchos jugadores dejen sus países de origen y se radiquen allí para mejorar su juego”, subraya.
A los 31 años, luego de liderar el ranking nacional durante largo tiempo e integrar el equipo argentino que en 2023 logró posicionarse entre los ocho mejores equipos en su primera participación en un mundial, Tomás considera como una deuda pendiente precisamente mudarse al país vecino.
“Más allá de que no me quedan tantos años de práctica activa, no me resigno a radicarme un tiempo en Brasil para poder entrenar de otra forma y potenciar el juego. En Argentina el nivel es bueno, pero nos falta el roce necesario que implica enfrentar a rivales de primera línea”, añade.
Autodidacta y padre de la pequeña Arena, Szechenyi ejerce como profesor de la actividad en La Plata y viaja, con idénticos fines, periódicamente a Puerto Madryn.
“En nuestro país todavía hay mucho de amateurismo y hay que hacer un poco de todo para poder llegar a fin de mes. No es fácil conseguir sponsors y viajar para sumar puntos en el circuito se hace difícil. Por otra parte, los premios que se pagan son bajos y para competir con máximas aspiraciones hay que jugar afuera e invertir si se pretende llegar”, afirma.
De todas maneras, el tenis de playa sigue sumando adeptos y en los últimos veranos se ha convertido en el deporte de moda en muchos de los balnearios de la costa atlántica.
“Es cierto que en la actualidad la actividad tiene otro marco y que se ha multiplicado la cantidad de jugadores, especialmente mujeres. La televisación de los torneos seguramente influyó en la difusión y se sumaron locali- dades que armaron canchas o cajones de arena para empezar a jugarlo”, subraya Szechenyi.
Para entender un poco más
• El tenis de playa llegó a las playas de Río de Janeiro alrededor de 2008, y actualmente domina un tercio de las canchas de voleibol playa de la costa brasileña.
• Se trata de un deporte rápido, aeróbico y de bajo impacto en las articulaciones por jugarse en la arena. Esta superficie activa más grupos musculares que en superficies duras, especialmente en las piernas, los glúteos y el core. Por otra parte, la necesidad de responder rápidamente en una superficie inestable ayuda a mejorar la coordinación y los reflejos.
• Las dimensiones de la cancha (similares a las del vóley playa y susceptiblemente más pequeñas que las de padel y tenis) son de 16 por 8 metros en dobles y de 16 por 4,5 metros en individual. Las delimitaciones se realizan con cintas elásticas.
• Durante esta temporada estival se desarrolló el Torneo Nacional de Beach Tennis en playa Varese, que marcó el inicio de la iniciativa Playa Olímpica del Comité Olímpico Argentino (COA). La propuesta tiene como objetivo fomentar hábitos saludables, promover deportes emergentes y respaldar la candidatura de Mar del Plata como sede de los Juegos Sudamericanos de Playa 2027.
• A diferencia del tenis, el saque es completamente libre. Puede ser de abajo o de arriba y no hay que respetar un lado específico. Solo hay un saque, por lo que tampoco existe la doble falta.
• Las paletas son especiales, con un grosor específico y hechas de fibra de carbono o eva. Las pelotas tienen el 50% de la presión que las de tenis o padel y vuelan mucho cuando hay viento.