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Parasitosis intestinal, el padecimiento de más de la mitad de los niños argentinos

La Sociedad Argentina de Gastroenterología impulsa una campaña nacional tendiente a informar, concientizar y prevenir, además de alentar a una consulta médica periódica, acerca de los efectos de una patología que está presente en más del 67% de los niños residentes en nuestro país.


La parasitosis intestinal es una enfermedad infecciosa causada por parásitos como protozoos (microscópicos) o helmintos (gusanos) que se adaptan para sobrevivir en el tubo digestivo del ser humano y, aunque afectan a personas de cualquier edad y sexo, son especialmente frecuentes en niños menores de cinco años.
Se considera “parásito” a todo aquel ser que, temporal o permanentemente, vive a expensas de otro organismo de distinta especie, obteniendo de éste nutrientes y vitaminas, además de un sitio donde permanecer y al que puede dañar.
La falta de higiene en general, el no lavado de manos frecuente, la insuficiente limpieza de los alimentos, el consumo de alimentos crudos, como carne de vaca o de cerdo, la ingesta de agua no potabilizada, el uso de baños precarios, la falta de cloacas y la defecación al aire libre que contaminan el suelo y el agua, permiten una propagación rápida y silenciosa de estos organismos.
En el caso de los niños, se suman los objetos contaminados que se llevan a la boca, el hábito de caminar descalzos por áreas expuestas a los parásitos; y/o rascarse la cola y luego llevarse la mano a la boca (contagio anal-oral). Finalmente, deben mencionarse los contagios interhumanos, dentro del grupo familiar, por el uso compartido de elementos como sábanas y toallas, entre otros.
La duración de la infección depende del tipo de parásito, pero sin tratamiento, algunas infecciones pueden extenderse meses o incluso años. Por eso es importante diagnosticar y tratar de manera oportuna la parasitosis, una enfermedad que puede provocar desde malestar general (diarrea, dolor abdominal, picazón anal y náuseas) hasta trastornos en el crecimiento y el desarrollo intelectual.


El diagnóstico se basa en la detección de huevos, larvas o parásitos adultos en las heces, y el método más utilizado es el examen de materia fecal.

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Modificado por última vez en Jueves, 30 Abril 2026 13:32

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