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Sífilis, una enfermedad que preocupa

Con más de 55.000 diagnósticos en 2025, el número más alto en los últimos 5 años y con casos concentrados principalmente en jóvenes de 15 a 39 años, esta infección bacteriana prevenible y curable crece por la baja percepción del riesgo y el escaso uso del preservativo.


La sífilis, una enfermedad venérea presente desde siempre en la civilización, ataca de nuevo. Las estadísticas son más que elocuentes, en razón de que los casos en nuestro país se incrementaron el año pasado un 71% respecto del período 2020-2024.
Según el Boletín Epidemiológico emitido por el Ministerio de Salud de la Nación, en 2025 se confirmaron 55.183 diagnósticos de sífilis, el número más alto de los últimos 5 años, a a vez que crecieron los casos en embarazadas y la sífilis congénita (bebés).
Disminución en el uso del preservativo, carencia de campañas de prevención sostenidas y diagnósticos tardíos podrían, incidir, entre otros variables, en estos récords históricos, en el que también inciden factores socioeconómicos, barreras en el acceso a la salud y falta de educación sexual integral (ESI).
La sífilis se desarrolla por etapas y los síntomas varían con cada una de ellas. El primer signo es una pequeña llaga, llamada chancro, que aparece en el lugar por donde la bacteria entró al cuerpo. Generalmente se presenta alrededor de tres semanas después de la exposición y sana por sí solo en un plazo de tres a seis semanas.
Días después de la recuperación del chancro original, se puede experimentar una erupción, que puede estar acompañada de úlceras similares a verrugas en la boca o en el área genital, que comienza en el tronco pero que acaba cubriendo todo el cuerpo, incluso las palmas de las manos y las plantas de los pies.
Estos signos y síntomas pueden desaparecer en pocas semanas o aparecer y desaparecer repetidamente durante un año, y si no se recibe tratamiento, la enfermedad pasa de la etapa secundaria a la etapa oculta (latente), durante la cual no se tienen síntomas y puede durar años.

Entre el 15 y el 30 % de las personas infectadas con sífilis que no reciben tratamiento tienen complicaciones conocidas como sífilis terciaria, etapa tardía en la que la enfermedad puede dañar el cerebro, los nervios, los ojos, el corazón, los vasos sanguíneos, el hígado, los huesos y las articulaciones.

Los bebés nacidos de mujeres que tienen sífilis pueden infectarse a través de la placenta o durante el parto. La mayoría no presenta síntomas, aunque algunos experimentan una erupción en las palmas de las manos y en las plantas de los pies.
Los signos y síntomas posteriores pueden incluir sordera, deformidades dentales y nariz en silla de montar, donde colapsa el tabique nasal.

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Modificado por última vez en Miércoles, 18 Marzo 2026 10:09

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