“Sin educación no hay progreso”

By Familia Cooperativa Agosto 18, 2022 118 0

Axel Córdoba, quien reside en Fernández Oro, es uno de los 50 finalistas que aspiran al premio de mejor estudiante del mundo. Sus proyectos fueron elegidos entre más de 7.000 postulaciones de 150 países para competir por el Global Student Prize, una distinción que otorga 100 mil dólares al ganador.


Nacido hace 25 años en la provincia de Tucumán aunque radicado actualmente en la localidad rionegrina de Fernández Oro y estudiante avanzado de la carrera de Geología en la Universidad Nacional del Comahue, Axel Córdoba no puede salir de su asombro.
Es que luego de postularse por primera vez resultó elegido entre los 50 finalistas del Global Student Prize 2022, una distinción de la Fundación Varkey en alianza con Chegg.org que reconoce al “mejor estudiante del mundo” con 100 mil dólares de premio.
“Estaba estudiando y me llegó un mensaje al correo. Decía que había quedado en el top 50 entre más de 7.000 postulaciones de más de 150 países. ¡Lo leí un montón de veces y todavía no lo creo! Poder representar al país constituye un verdadero honor”, reconoce.
Axel es uno de los dos argentinos seleccionados, además de Nicolás Monzón, estudiante de las carreras de Ingeniería en Informática en la UADE y Matemática en la UBA, que planea desarrollar una startup (empresa de nueva creación que, gracias a un modelo de negocio escalable y al uso de últimas tecnologías, tiene grandes posibilidades de crecimiento).
Para esta postulación, Axel presentó varios proyectos relacionados con la ciencia y la tecnología, aunque puso mayor énfasis en dos, denominados Ciencia Cristalina e Hydroplus.
El primero es un proyecto destinado a desarrollar laboratorios de bajo presupuesto en las escuelas rurales y zonas periféricas, “donde es muy común que falte instrumental y eso representa una limitación educativa”.
“Lo esencial es mostrar que se pueden hacer experimentos y reacciones con cosas que tenemos en casa, como por ejemplo frascos, y así brindar una educación integral que incluya la ciencia, sin que se pierda esa parte divertida de ver cómo son las reacciones y pudiendo pasar de la pizarra a la experimentación”, destaca.
Al respecto admite que ese es el proyecto que más peso tuvo en el concurso, al tiempo que también destaca a Hydroplus, un polvo granular que inventó a mediados del año pasado con su compañero de facultad Denis Álvarez.
“Cuando entra en contacto con el agua, el producto la absorbe hasta 80 veces su propio peso y se forma como un gel. Es una sustancia biodegradable, no tóxica, que dura de 3 a 5 años. La ponés cerca de las raíces de las plantas, la tapás con un poco de tierra y la regás dos veces a la semana. Cuando la planta necesita, va liberando lentamente el agua absorbida”, comenta.
Aunque la postulación y la distinción son individuales, Axel resalta que haber llegado hasta las instancias definitorias no es sólo mérito propio y remarca el acompañamiento de la universidad, los compañeros y su familia, que vive el momento de manera muy especial.
“Cuando me llegó la nota mis viejos estaban en Tucumán. Les conté cuando volvieron y están como locos, viendo los diarios, imprimiendo las notas que salen, compartiendo enlaces… Me llegaron un montón de mensajes de familiares del norte, de Neuquén, de Río Negro, fue muy linda la repercusión que tuvo la noticia”, subraya.
Ahora le quedan dos desafíos: quedar entre los mejores 10 y competir por la final.
En caso de ganar, Axel buscará escalar sus dos proyectos. Por un lado desea que Hydroplus, que ahora sólo se comercializa a través de la tienda online hydroplus.com.ar en bolsitas de 250 gramos para proyectos pequeños, sea una alternativa para los grandes campos de cultivo y pueda consolidarse en la región, expandiéndose hacia otras provincias y por qué no al resto del mundo.
Y algo similar pretende con el proyecto Ciencia Cristalina. “Me gustaría que esté en cada escuela rural del país y que este tipo de talleres sea parte de la currícula”, se esperanza.

Los inicios

Axel recuerda que cuando era chico le gustaba realizar experimentos en el fondo de su casa, buscando elementos en la cocina y mezcando aceite con agua para ver cómo flotaba o bicarbonato con vinagre para percibir la efervescencia.
Siempre fue curioso y ya en la secundaria empezó a participar de las ferias de ciencia, que fueron guiando su camino.
La carrera de Geología recién la conoció cuando se mudó a suelo rionegrino y, luego de ver los planes de estudio de la universidad, notó que tenía la mayoría de las materias que siempre le habían gustado. Sin dudarlo se anotó y hoy no se arrepiente, porque hace lo que le apasiona y ya está muy cerca de recibirse.
Ese es su primer objetivo. Y una vez que tenga el título la mira está puesta en impulsar aún más sus proyectos y continuar con su formación, haciendo algún máster o doctorado.

Una semilla que germinó

Axel tiene padres docentes y una abuela jubilada que aún ejerce la docencia. Cree que fueron ellos quienes plantaron una semilla, despertando su interés por la educación.
Su proyecto centrado en las escuelas rurales no es el único relacionado en materia educativa, ya que también formó parte de un trabajo tecnológico que permitió reversionar una tabla periódica, haciéndola más didáctica para que los chicos aprendan jugando.
Para Axel, la educación “es todo”. Por eso dice que hay que aprender a valorarla, como así también a todos los docentes que trabajan a diario por sus alumnos.


“La educación es una herramienta para que las personas transformen la sociedad. Por eso me parece importante que aprendamos a valorarla. Sin educación no hay un progreso real para la persona ni para el país”, concluye.

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Modificado por última vez en Jueves, 18 Agosto 2022 15:37

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