Africa mía

By Familia Cooperativa Julio 18, 2022 149 0

El sacerdote bahiense Jorge Crisafulli lleva casi 3 décadas misionando en el continente africano, en procura de extender una mano a los menos tienen y más necesitan. La loable tarea que encabeza en Sierra Leona mereció recientemente una distinción internacional.

Me encanta África, y creo que está hecha para mí, así como el padre Jorge está hecho para África”.
Quien habla es el sacerdote bahiense Jorge Crisafulli, que lleva 28 de los 61 años con los que hoy cuenta ayudando a los grupos más vulnerables del continente africano, donde piensa continuar su misión, y al que describe como una tierra llena de jóvenes, donde la pobreza acucia, y donde hace falta decisión y organización para luchar contra los abusos. Un trabajo que, obviamente, no es posible realizar por sí solo.
“Soy simplemente un rostro de una institución muy grande que representa a la comunidad salesiana. Los que están ha- ciendo el trabajo ahora son mis hermanos misioneros, trabajadores sociales y laicos comprometidos en la transformación de la sociedad en países y ciudades donde los derechos de los niños y niñas no son respetados”.
Producto de esta labor recibió distintas distinciones. La más reciente, el premio “ABC Solidario”, que obtuvo por uno de los programas que desarrolla la ONG Don Bosco Fambul en la región africana de Sierra Leona.
Crisafulli cuenta que esta ONG que comenzó a dirigir en 2016 lleva a cabo numerosas actividades a favor de los chicos y las chicas más vulnerables, y en esta oportunidad el premio fue para el programa Girls Shelter OS (OS en la lengua local significa refugio), que les ofrece a niñas que ejercen la prostitución la posibilidad de salir de la calle.
“Decidimos comenzar este programa porque mientras trabajábamos para encontrar a los niños que estaban en situación de calle, nos dimos cuenta de que había un gran número de niñas en la prostitución”.
El sacerdote señala que este degradante ambiente es sinónimo de droga, abuso, violencia y muerte. Y remarca que, a través de este programa, invitan a las chicas al hogar, donde les ofrecen todo lo que necesitan para su rehabilitación, desde chequeos médicos hasta tratamientos para las enfermedades de transmisión sexual.
Crisafulli indica que un 12.5 % de niñas de Sierra Leona que ejercen la prostitución dan positivo de HIV y que casi el 25 % son positivas para la hepatitis B.
“Es una epidemia, sobre todo entre este grupo de riesgo que son las niñas menores. Se prostituyen por medio euro con protección y por un euro sin protección… He visto morir en el hospital y también en Don Bosco Fambul algunas por sida, porque cuando vienen ya están en el segundo estadío del desarrollo de la enfermedad y es muy poquito lo que podemos hacer”.
El sacerdote bahiense cuenta que, a través de este programa de Don Bosco Fambul, socializan con las niñas que están en la calle y tratan de que se sientan cómodas, para que acepten ayuda.
“Como tenemos un buen nombre entre los niños y niñas de la calle, generalmente se acercan y nos escuchan. Tal vez un 60 o 70 % de las niñas que ejercen la prostitución se deja ayudar, mientras que el porcentaje restante se siente atraído por la calle, la libertad, el no tener límites y el dinero fácil que se puede hacer en una noche”.
Crisafulli detalla que se registran casos de niñas que son utilizadas por pesqueros chinos, coreanos, rusos y de otras nacionalidades que pescan en aguas territoriales de Sierra Leona y les ofrecen sexo por 30 dólares e incluso las filman realizando todo tipo de aberraciones.
“A pobres niñas que no entienden nada le ofrecen 100 dólares por grabarse en distintas situaciones y atraídas por el dinero lo hacen, sin saber las consecuencias físicas y sobre todo psicológicas. Es terrible, les destruyen la vida. Por eso estamos tratando de hacer todo lo que podemos para acorralar a estos grupos que las utilizan y descartan”.

Próxima parada: Nigeria

Tras 6 años al frente de la ONG en Sierra Leona, Crisafulli continuará su misión como superior salesiano en Nigeria. Su trabajo será similar aunque ahora tendrá lugar en las calles de Lagos, una ciudad inmensa con 30 millones de habitantes y cien mil niños y niñas en situación de calle.
“Te sientes muy pequeño pero lo que podamos hacer, lo vamos a realizar. Ya hemos conseguido una estructura para niños de la calle y vamos a alquilar una casa para niñas de la calle. El campo de nuestra misión es estar en contacto con estas realidades que son muy dolorosas y, con un poco de creatividad, transformar el infierno en un pequeño paraíso”.
De todas formas, el religioso bahiense seguirá en contacto con Sierra Leona, realizando tareas de supervisión de un equipo de misioneros y otras personas que continúan con la labor emprendida.
“En Nigeria tengo que moverme. Pienso en la posibilidad de que Don Bosco abra una casa en Agadez, que es donde llevan niños, niñas y jóvenes para traficarlos a través del desierto hacia Libia y desde ahí a Europa. En Italia hay 50.000 nigerianas ejerciendo la prostitución. La misión es inmensa y va más allá de nuestras posibilidades, pero si podemos salvar a alguien que está a punto de ser traficado, para mí es alcanzar el cielo”.
Crisafulli asegura que sostener algo tan grande sólo es posible teniendo fe y confianza en Dios, con el enfoque puesto en los destinatarios preferenciales, que son los más chicos, los más pobres y vulnerables. Y en segundo lugar, remarca la importancia de usar “todos los medios que vengan a las manos muy responsablemente, con gran transparencia y honestidad”.
Recuerda que cuando llegó apenas tenían 50 dólares y 100 euros, y empezaron alquilando casas. “Pero con la ayuda de Dios y de gente que fue viendo el trabajo de Don Bosco y se fue comprometiendo con la ayuda financiera, la ONG empezó a crecer”.


Por lo pronto la labor sigue expandiéndose, siempre con la misión de extender una mano a los menos tienen y más necesitan.

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Modificado por última vez en Lunes, 18 Julio 2022 14:03

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