Alexandre Roig: “El cooperativismo y el mutualismo son grandes baluartes que tenemos que valorar”

Nacido en Montpellier (Francia) Alexandre Roig llegó a la Argentina durante la crisis del año 2001 para realizar sus estudios de campo y posteriormente echar raíces. El camino transitado le permitió alcanzae la presidencia del INAES.


Es sociólogo, cuenta con un extenso currículum académico que incluye ser investigador del Conicet y directivo de la Universidad Nacional San Martín y asumió la Presidencia del Instituto Nacional de Asociativismo y Economía Social (INAES) en febrero del año pasado, tras el fallecimiento de Mario Cafiero.
Roig pasó por Bahía Blanca para realizar distintas actividades y tomar parte del acto de la inauguración oficial del flamante Centro de Producción de Panificados de La Coope, puesto en marcha en coincidencia con el centenario de la primera hornada de pan de la Cooperativa Obrera.
“Hacía tiempo que quería conocer la Cooperativa Obrera y la realidad cooperativa mutual bahiense, que tiene mucha trayectoria y es importante para la provincia de Buenos Aires y el país”, resaltó.

¿Qué le pareció la nueva panificadora de La Coope?
-Realmente impresiona, porque concentra además valores y sentidos que tienen que ver con la primera hornada realizada por trabajadores organizados, que lograron un pan de calidad a un precio justo. En este contexto, la Cooperativa Obrera da cuenta que hay una forma de pensar la producción y la distribución de una manera totalmente distinta y en beneficio de sus asociados.

-¿Cómo una persona con un currículum como el suyo, que incluye doctorados y masters en Europa, se relaciona con la Argentina y puntualmente con la economía popular?
-Decidí venir a la Argentina por la libertad intelectual que hay y porque es un país, y creo que la Cooperativa Obrera lo demuestra, donde todavía hay una sociedad que está dispuesta a construir con firmeza caminos distintos. Pienso que muchas veces no se dimensiona en Argentina lo que implica la manera en la que muchas organizaciones trabajan día a día para mejorar la nación, y eso representa un productor de esperanza fundamental.

-Llama la atención su punto de vista en estos momentos en que muchos  jóvenes miran más allá de nuestras fronteras, sin tener en cuenta que la Argentina también ofrece caminos alternativos.
-Argentina está llena de potencia creativa y productiva, aunque el gran problema es que no terminamos de dimensionar lo que hacemos. En este contexto, el cooperativismo y el mutualismo son grandes baluartes que tenemos que valorar y en particular los jóvenes, que pueden encontrar en esa forma de vida una manera de existir mucho más interesante. Más allá de dónde vas a vivir, lo relevante es cómo vas a hacerlo y con quién vas a compartir tu vida.

-¿Cuáles son las mayores demandas que hoy encuentra en el INAES?
-Aunque todavía faltan algunas, resolvimos demandas burocráticas y atendemos temas como el otorgamiento de matrículas, poniendo el foco en la transparencia de los proyectos y el financiamiento. Por otra parte, estamos construyendo hacia adelante una agenda común con representantes de las cooperativas y mutuales. El gran desafío se centra en armar un sistema de crédito accesible y en lograr que las cooperativas de trabajo alcancen derechos que se asimilen lo más posible a los de los trabajadores en relación de dependencia.

-¿Cree que a raíz de la pandemia se avizoró en el cooperativismo una puerta de salida frente a las necesidades que se plantean?
-En este tipo de acontecimientos claramente la gente mira más el sector cooperativo y esto es paradójico, porque deberían verlo también en otros tiempos ya que es una forma organizativa que perdura, que es fuerte. Así como la Obrera, hay decenas de cooperativas centenarias en el país, que dan cuenta de que el cooperativismo tiene potencial para atravesar crisis pero sobre todo para crecer en tiempos de tranquilidad.

-Usted ha resaltado que más de la mitad de la población argentina está vinculada de una u otra manera al cooperativismo. ¿Qué estaría faltando para que tal circunstancia fuera más visible?
-En primer lugar derribar algunos prejuicios, como por ejemplo que la vida está dividida entre sociedad anóni- ma y Estado, y no es así. La vida puede incluir también mutuales, asociaciones, fundaciones. Además me parece que la dictadura en particular fue un gran productor de prejuicios al sector cooperativo-mutual, de los que la sociedad todavía no se ha despojado. La mejor forma de derribarlos es que todos tengan una experiencia cooperativa y que vivan lo que es el cooperativismo, en particular los más jóvenes.

-Le toca manejar un presupuesto acotado, ¿cómo se hace para administrarlo y dónde se pone el foco?
-El INAES respondía a la demanda del sector, por lo que fuimos generando un mecanismo de financiamiento por el que estamos creando fondos específicos. El año pasado ejecutamos 100% el presupuesto, un tema importante porque a veces se subejecuta por más que sea acotado, respondiendo a las requisitorias y estableciendo jerarquías. Privilegiamos los proyectos que generan trabajo y autonomía de los pueblos, los de género, los ambientales, sobre todo en las pequeñas localidades. Es un proceso que está en curso y que vamos a comunicar ampliamente a través de la planificación estratégica que elaboramos el año pasado y que vamos a presentar en breve.

-Cuando termine su mandato, ¿con qué se sentiría conforme?
-Más allá de lo realizado, me encantaría establecer una agenda global que incluya la concreción de la figura del trabajador asociado, que es una manera de brindarles más derechos a los trabajadores y a las cooperativas de trabajo; contar con un sistema de jubilación para el sector cooperativo mutual: generar sistemas de créditos y articular para el cooperativismo y el mutualismo servicios que tienen que ver con la salud.

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Modificado por última vez en Viernes, 24 Junio 2022 11:24

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