Investigadores chubutenses trabajan con bacterias para convertir residuos en aceite

By Familia Cooperativa Febrero 14, 2022 155 0

Tras descubrir décadas atrás un microorganismo con la capacidad de producir aceites en grandes cantidades, el doctor Héctor Alvarez investiga desde entonces la temática junto con un equipo de profesionales patagónicos.


En la década del 90, mientras realizaba la tesis de su doctorado en Alemania, enfocada en la producción de bioplásticos, el investigador comodorense Héctor Alvarez descubrió bacterias con la capacidad de producir aceites.
“Se podría decir que tuve la suerte de encontrar un microorganismo que en realidad no generaba la sustancia que yo estaba buscando, sino que producía grandes cantidades de aceite”, señala Alvarez.
Según reconoce, durante los primeros años de trabajo “la motivación fue meramente científica, pero con los cambios en el mundo se empezó a pres-tar más atención al ambiente y a cobrar valor poder contar con una fuente alternativa de producción de aceites, más allá de la tradicional a partir de los vegetales”.
En este sentido trabaja el grupo de investigadores del Instituto de Biociencias de la Patagonia (INBIOP), del que forma parte Alvarez, una entidad dependiente de la Universidad Nacional de la Patagonia San Juan Bosco-Facultad de Ciencias Naturales y Ciencias de la Salud, y el Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas.
“Hacemos dos tipos de investigaciones: una con orientación más científica, que tiene como objetivo generar los conocimientos básicos de esas bacterias para luego utilizarlas en algún proceso tecnológico, y otra más tecnológica, para ver cómo podemos usar las bacterias para desarrollar un proceso de tratamiento de residuos industria- les o agroindustriales”, detalla el investigador.
Convertir esos residuos en aceites tiene dos finalidades: “Impedir que contaminen, porque los desechos son nocivos si se descargan libremente en el ambiente, y agregarle algún valor de utilidad a esos residuos, o sea transformarlos químicamente en un compuesto que tenga interés para la industria”, añade. 

 


En pleno desarrollo

-¿En qué estado de desarrollo se encuentra actualmente la investigación?
-Trabajamos en paralelo. El ambiente no trae un manual de instrucciones, entonces cuando aislamos una bacteria, nuestro trabajo es generar la información básica para poder entenderla y utilizarla. Hace 20 años venimos generando esa información y somos pioneros internacional- mente en la temática. Y en el aspecto más tecnológico, lo que hemos podido hacer a partir de esa información es diseñar procesos tecnológicos a escala de laboratorio para ver si funciona y poder extrapolarlo a un emprendimiento comercial. Si funciona, desarrollamos una prueba de concepto. Ya lo hemos hecho con tres o cuatro residuos industriales que se producen en el país y hemos registrado pa- tentes para proteger la propiedad intelectual de esos procesos, que parecen ser eficientes para ser transferidos a la industria.
Alvarez explica que después de esas etapas viene el escalado del proceso, donde se aumenta la escala de laboratorio y se lleva a dimensiones similares a las del sector productivo. “Cuando uno aumenta el volumen de la producción se sacan determinados parámetros y rendimientos, y se hacen estudios comerciales para ver si es rentable y así poder transferirlo a una empresa con miras a que lo industrialice, que sería el tercer paso”.
“En nuestro caso, por la formación que tenemos, hacemos el trabajo de la primera etapa a la prueba de concepto. Y para realizar el escalado tenemos que asociarnos con profesionales de otras disciplinas. Ahora nos encontramos con algunos procesos en esa etapa de transición, en la que podríamos estar en condiciones de ir escalando el proceso. Y en paralelo, seguimos trabajando para generar conocimiento”, agrega.
-¿Se puede estimar un tiempo para el resultado final?
-La parte de investigación científica la manejamos nosotros en el laboratorio, con los fondos que gestionamos. Ya para el escalado y la transferencia necesitamos tener un socio en el sector productivo que se interese en este proceso y que haga inversiones para poder costear o cubrir los costos de los trabajos que tenemos que realizar. El tiempo de llevar los procesos biotecnológicos de fase temprana a la industria depende de distintas variables, que incluyen el hecho de que haya un socio interesado en llevar esto a la industria y también el rango de inversión.
-¿Hay interesados en generar esas sociedades?
-Generalmente se van ha- ciendo inversiones por módulo. En la Argentina tenemos una situación diferente a lo que puede ser un país del primer mundo, mucho más industria- lizado, donde las inversiones de las empresas en desarrollos tecnológicos y científicos son mucho más frecuentes. En este momento tenemos algunos convenios que nos permiten ir avanzando de a poco, pero no estoy en condiciones de decir cuánto tiempo nos puede llegar a demandar llevar esto a la industria, porque depende de muchos factores que no manejo.
Alvarez resalta que estos trabajos orientados al cuidado del medio ambiente se relacionan con la transición que está viviendo el planeta, al tratar de pasar “de un modelo de economía lineal, donde se hace extracción de un recurso, se utiliza y luego los desechos quedan descartados; a una circular, donde uno haga un uso industrial del recurso pero después los desechos puedan ser reciclados y colocados dentro del sistema productivo”.
“Dentro de ese contexto, los microorganismos y la biotecnología juegan un rol clave en la reutilización.
Queremos aprovechar esa capacidad natural que tienen para que reciclen la materia. En ese reciclado lo que hacen es tomar un residuo industrial, alimentarse de eso y transformarlo químicamente en un compuesto que tiene valor agregado, que puede ser reutilizado y que nosotros podemos extraer de los microorganismos y reinyectarlo en el sistema productivo”, detalla.
Para ello, el investigador considera clave el trabajo mancomunado entre el sector científico, tecnológico y productivo de nuestro país, que permita “trabajar de forma continuada, equilibrada y constante, a pesar de todos los vaivenes que tenemos en el sistema, para poder llevar un proceso nuevo a la industria”.


“Ese es un poco nuestro compromiso: no solo sentirnos bien porque estamos generando conocimiento científico nuevo, sino también porque podemos llevar este conocimiento a la sociedad, al sector productivo y a contribuir a que nuestro medio ambiente se mantenga en forma más sustentable”, concluye.



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Modificado por última vez en Viernes, 18 Marzo 2022 10:12

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