La Cabaña, un exitoso caso de la economía social

By Familia Cooperativa Julio 21, 2021 262 0

“El secreto es agruparse, trabajar y cumplir”, reconoció Marcos Bertolino, tesorero de La Cabaña y uno de los trabajadores que, tras una larga crisis que comenzó con este siglo, recuperaron en 2006 la empresa láctea con sede en Rosario.


Fundada en 1944 en Rosario como una empresa familiar basada en el trabajo artesanal, La Cabaña comenzó su actividad lanzando en primera instancia manteca y luego crema de leche, productos de alta calidad que no tardaron en formar parte de la mesa cotidiana de los santafesinos.
El emprendimiento fue creciendo hasta transformarse en una empresa sólida y leal a la calidad de sus marcas, pero con el devenir del tiempo se produjeron problemas internos y externos que derivaron en la quiebra de la firma.
Ante estos acontecimientos, las trabajadoras y los trabajadores empleados en las distintas áreas gestaron la idea de conformar una cooperativa con dos objetivos claramente establecidos: continuar elaborando productos reconocidos y preservar las fuentes de trabajo.
Con energía, capacidad y conocimiento la cooperativa láctea La Cabaña, que cuenta en la actualidad con 35 socios, logró llegar con sus productos a varias provincias y representa uno de los exitosos casos de la economía social.
“La empresa entró en convocatoria de acreedores en 2001, en plena crisis del país, y en 2006 presentó la quiebra. Fue entonces que, ante la alternativa de quedarnos sin trabajo, decidimos conformar una cooperativa”, explicó Marcos Bertolino, actual tesorero de La Cabaña.
“Hacer las cosas bien”, como el propio Bertolino reconoció, fue la consigna que los movilizó desde el inicio, cuando contaron además con el apoyo de profesionales y de algunas cooperativas que habían pasado por el mismo proceso años atrás.
“Debatimos mucho el tema y mientras algunos se quedaron a formar parte de la cooperativa, otros optaron por buscar dife-rentes fuentes laborales”, subrayó.
Como era de esperar, los comienzos no resultaron para nada fáciles. “Tuvimos que trabajar dos o tres meses en los que prácticamente no percibimos salarios, a la vez que gestionábamos con los proveedores para seguir adelante con la producción”.
“Paralelamente se formó el consejo de administración y, a partir de tener identificados los principales inconvenientes que aquejaban a la fábrica, nos abocamos a resolverlos para sacar adelante la cooperativa”, acotó.
De tal manera, con esfuerzo y dedicación la actividad fue creciendo, aunque los inconvenientes se siguieron suscitando.
“La problemática comprendía tres frentes: la producción, la infraestructura y la causa judicial. Los primeros pasos se centraron en producir, aunque no sabíamos en qué momento los equipos, las instalaciones y hasta las mismas marcas pasarían a nuestra propiedad. La mira estaba puesta en conservar los puestos de trabajo y evitar que la planta se venga abajo”, admitió.

Las instalaciones propias y el acuerdo con La Coope

En otro orden, Bertolino destacó que con respaldo estatal y dinero aportado mayoritariamente por la propia cooperativa se adquirió un terreno de 4 hectáreas en la localidad santafesina de General Lagos, ubicada a unos 20 kilómetros al sur de la ciudad de Rosario, comprendido dentro de la quiebra de La Cabaña.
“La construcción comenzó en 2009 y demandó más de 10 millones de pesos. Desde octubre de 2018, elaboramos nuestros  productos en la fábrica propia, dejando de lado la anterior sede, ubicada en el centro rosarino, en la que no se podía proyectar el desarrollo que sostenemos y anhelamos las trabajadoras y trabajadores asociados”, afirmó.
La instalación en General Lagos fue muy bien recibida por las autoridades y la comunidad de la localidad, en la que también están radicadas otras cooperativas.
Asimismo, la gestión comercial permitió sumar nuevos productos, ampliando el mercado ya existente en suelo santafesino y Buenos Aires a las provincias de Córdoba, Tucumán, Mendoza y, merced a un acuerdo con la Cooperativa Obrera, al sur argentino.
“Entre el 20 y el 25% de nuestra producción se comercializa en la actualidad a través de La Coope y gracias a su gran cadena de distribución logramos alcanzar a todo el sur del país, una región a la que antes nos era imposible llegar”, indicó Bertolino.
A 15 años de la histórica conformación de la cooperativa, La Cabaña se ha consolidado en el ámbito nacional, más allá de los avatares económicos devenidos de la pandemia y el impacto de la inflación.
“La intención es consolidarnos en el sector de segundas marcas, donde estamos posicionados. La mira está puesta solamente en el mercado interno, a partir del camino que hemos surcado en base a esfuerzo, demostrando que nada es imposible”, resaltó.


Precisamente acerca de la exitosa senda trazada Bertolino dijo que “no hay otro secreto que agruparse, tirar para adelante, trabajar y cumplir con todas las obligaciones para ganar el respeto de quienes nos compran”.

“En este segmento se depende de varios factores, incluyendo proveedores, clientes que confían en nuestros productos y hacer las cosas de la mejor manera desde el primer día para que después todo resulte más fácil”, sostuvo.
Finalmente, resaltó que “sabemos lo que hacemos y lo que queremos. Con esta cooperativa nació la esperanza, al saber que nada estaba perdido si luchábamos y trabajábamos con más esmero por lo que ahora es nuestro”, concluyó.

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Modificado por última vez en Miércoles, 21 Julio 2021 12:11

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