Contra viento y marea

By Familia Cooperativa Abril 21, 2021 84 0

Ailén Lascano Micaz, nadadora de aguas abiertas y de bajas temperaturas, se convirtió en la primera mujer en cubrir los 114 kilómetros que separan a Guardia Mitre de Viedma, a través del río Negro. El desafío, que le demandó algo más de 17 horas, lo realizó sin utilizar traje de neoprene.

Para la viedmense Ailén Lascano Micaz ningún desafío es imposible. Por eso, exactamente a las 22.29 del sábado 6 de marzo pasado, se lanzó a las aguas del río Negro con la finalidad de emular la misma proeza que en 2019 había llevado a cabo su conciudadano Sebastián Rodríguez.
Así, al cabo de 17 horas, 14 minutos y 4 segundos, se convirtió a los 30 años en la primera mujer en nadar los 114 kilómetros que distan entre Guardia Mitre y Viedma, en aguas con temperaturas de entre 18 y 20 grados y sin traje de neoprene, tal como establecen las competencias desarrolladas por la World Open Water Swimming Association (WOWSA).
El desafío incluyó ocho horas de nado nocturno en el que se enfrentó a distintas dificultades, siempre acompañada por tres embarcaciones que garantizaron la seguridad y la alimentación (ciento por ciento líquida), cada media hora.
Ailén cuenta que el cruce tuvo todos los condimentos y la dificultad de la nocturnidad, en la que “el río parecía el cielo y el cielo parecía el río”.
“Las últimas horas fueron muy difíciles, pero traté de que no influyeran en mi cabeza. Me ayudó mucho el aliento que recibí cada vez que hacía la hidratación. Y cuando llegué y vi el puente fue como decir ‘bueno, ¡listo!’”, recuerda.
Su intención fue dejar un precedente en aguas abiertas para que muchas más mujeres se motiven a afrontar desafíos similares. “Este río es hermoso y muy nadable, así que hay que aprovecharlo”, destaca.

Una verdadera pasión

Impulsada por su familia, el vínculo entre Ailén y la natación nació en la infancia. “A los 8 años crucé el río en Viedma, así que empecé a practicar el deporte tanto en piletas como en aguas abiertas. Incluso hice un desafío antes de ir a la universidad, que fue el cruce del lago Nahuel Huapi”, relata.
Más allá de enfocarse más en sus estudios, radicándose en Bahía Blanca para cursar la Licenciatura en Administración en la Universidad del Sur (UNS), nunca perdió el contacto con el agua. De tal manera, en el último año de carrera decidió retomar fuertemente los entrenamientos.
“En una competencia de 20 kilómetros conocí lo que era la natación en aguas frías, donde nadás en temperaturas de entre 6 y 15 grados. De ahí pasé a aguas heladas (entre 0 y 5° C), en condiciones muchísimo más extremas. Y a raíz de la pandemia, con todo suspendido, volví a lo que eran las aguas abiertas con el desafío de larga distancia”, detalla.

-¿Qué entrenamiento hay que realizar para nadar a bajas temperaturas?
-Además de los entrenamientos en las piletas y el gimnasio, preparo el cuerpo y la mente para afrontar condiciones parecidas a las competencias en aguas frías y heladas, en las que está prohibido el traje de neoprene y cualquier tipo de protección térmica, como gorros, guantes o gafas.
Pese a las bajas temperaturas de las aguas en las que nada en malla, Ailén resalta que nunca se enfermó ni tuvo complicaciones físicas, aunque remarca que lo fue haciendo con muchas horas de trabajo y de forma progresiva.
Cuenta que disfruta tanto de nadar en aguas abiertas como en superficies heladas, siempre y cuando haya un desafío por delante. Le encanta lo desconocido y aquello que le genere dudas y temor, pero que también le permite aprender y evolucionar.
“Mi sueño es nadar el mundo y me encanta la posibilidad de llevar a mi país a otros lugares, y también de mostrar lo que tenemos en la Argentina”, dice.

-¿Quién es tu mayor referente, tu pilar en todos estos años?
-Cuando volví a abocarme al deporte, después de estar muy enfocada en los estudios, necesité rodearme de personas que estuvieran en la misma sintonía. Empecé a buscar referentes que me inspiraran y amigas que me apoyaran, además de mi familia que siempre estuvo ahí. Me he inspirado muchísimo en las nadadoras tanto de nuestro país como de otras naciones; tengo una amiga en Chile y otra en los Estados Unidos que también hace desafíos súper extremos, por lo que voy alimentándome de todas esas cosas y potenciándome.

-¿Hay muchas mujeres en esta actividad?
-Creo que, a diferencia de otros deportes, la practican la misma cantidad de hombres que de mujeres, y me parece buenísimo porque hay una gran comunidad. Cuando arranqué había una argentina que estaba haciendo este tipo de competencias, por lo que le pregunté de todo y siempre tuvo la mejor predisposición. En lugar de competencia vi cooperación.
Ailén trabaja actualmente de forma freelance con proyectos sobre comunicación y redes sociales, y dedica gran parte de su tiempo a la natación. Explica que son muchas horas de entrenamiento y prepara- ción, que también incluye un correcto descanso, una adecua- da alimentación, elongación y organización.
Pero el esfuerzo vale la pena, porque nadar le permite tener todo mucho más claro.
“Cuando nado tengo un objetivo, como un cruce o llegar a algún lugar, y si pasa algo –cambia el viento, hay olas o me siento cansada– le encuentro la vuelta. Y eso, que en natación parece tan fácil, trato de trasladarlo a la vida diaria, enfocándome en el objetivo y no en el problema”, asegura.

Un trabajo en equipo

Ailén destaca que los logros son posibles por el apoyo grupal, tanto en los entrenamientos como durante los desafíos.
“El éxito es compartido. Nadar parece algo solitario pero en realidad incluye un montón de personas y todas aportan de alguna manera. Y además está el apoyo de la comunidad: un mensajito de aliento, un ‘feli- citaciones’, suma un montón. También el compartir y visibilizar este y otros deportes que por ahí no son tan conocidos”.
En el último desafío Ailén estuvo acompañada por el bahiense Daniel Tomaselli (entrenador); Luca Lascano (preparador físico); Nicolas Baglieto (nutricionista); Magdalena Kuen (kinesióloga); Juan Lascano, Sebastián Pérez y Nelly Micaz (apoyo técnico y logístico en el agua); Maria- no Sivoli (médico) y Gabriel Hernández (en la lancha); Chingolo Andrade, Gustavo Castro, la familia Michelena y Fernando Cadenasso (apoyo fuera del agua).
Para este año tiene al menos dos objetivos. Mientras espera definiciones sobre el calendario internacional, se prepara para dos competencias relevantes. Por un lado, el Maratón Manhattan, para el que fue seleccionada y se llevará a cabo en julio en aguas de 20° y con una distancia de 48 kilómetros; y por el otro, el desafío de Milla Helada de 1.600 metros en aguas de entre 0 y 5 grados, que coordinará con una agente oficial para que tenga validez internacional, con el deseo de que se lleve a cabo en la Argentina.

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Modificado por última vez en Miércoles, 21 Abril 2021 09:13

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