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Una panificadora a la altura de las actuales exigencias

By Familia Cooperativa 433 0

La Coope puso en marcha su nueva planta panificadora, dotada con todos los adelantos técnicos como para duplicar inicialmente el volumen de producción y con una amplia superficie, capaz de almacenar los diferentes procesos de producción que surjan de acuerdo con las necesidades de los asociados.


Como forma de dar respuesta a las exigencias de los tiempos actuales y, fundamentalmente, a los requerimientos de sus asociados, la Cooperativa Obrera llevó a cabo un ambicioso proyecto integral  de desarrollo del modelo de elaboración y distribución de productos panificados para toda la cadena.
En este contexto, se puso el acento en la segmentación de la producción, separándola en productos que se elaboran a través de las panificadoras satélites que se encuentran emplazadas en distintas sucursales y aquellos que se realizan en forma centralizada.
Para dar cabida a esta última alternativa La Coope puso en funcionamiento el pasado 6 de diciembre  una moderna planta panificadora, cuya producción de perfil industrial permite el abastecimiento de una variedad de artículos a toda su extensa red de sucursales.
En tanto, los productos que se elaboran en las panificadoras satélites tienen un perfil de producción basado exclusivamente en pan, facturas, pastelería y productos de consumo en las zonas en donde se encuentren emplazadas las distintas bocas de elaboración, con un radio regional de abastecimiento.
La nueva planta panificadora de la Cooperativa Obrera está emplazada en Brown 1475 de Bahía Blanca y cuenta con una superficie de 3.600 metros cuadrados aproximadamente, distribuidos en dos plantas, abasteciéndose de harina por soplado, a través de un molino que se encuentra lindero a las flamantes instalaciones.
En materia de servicios, dispone de climatización de sectores por circulación de agua; gas natu-ral; estación de transformación de energía eléctrica (hasta 500 Kw), con un consumo estimado en 250 Kw; red contra incendio; aire comprimido y agua utilizada para la producción proveniente de un surgente.
En la planta baja están ubicados los procesos de almacenamiento de materia prima, insumos y productos elaborados, además de sanitarios, vestuarios, comedor, laboratorio, pañol de mantenimiento y administración, realizándose también la preparación de pedidos para sucursales.
La planta alta está reservada para el desarrollo del proceso de producción (formado, fermentado, horneado, enfriado, envasado primario y secundario), la palletización de productos y el almacenamiento de materia prima refrigerada, contándose asimismo con una sala de preparados, el sector de lavado de bienes de uso y sanitarios.
Gracias al mayor espacio disponible y a la incorporación de tecnología de última generación, las nuevas instalaciones tendrán inicialmente la posibilidad de duplicar el volumen que hasta el momento venía produciendo el sector, pudiendo satisfacer las necesidades de los asociados que se encuentran en todas las localidades en donde La Coope tiene presencia.
De tal manera, la planta fue acondicionada para la producción de tortas y budines; panes para panchos y hamburguesas; pizzas y pizzetas; grisines, talitas y marineras; roscas y panes de molde y dulces; bollos saborizados y galletas dulces, además de pan y facturas para Bahía Blanca y zona de influencia.
“La nueva panificadora, que hace referencia a los orígenes de la organización, cuenta con una superficie muy amplia que cua-driplica a las de las instalaciones que se venían utilizando y que está preparada para ampliar el proceso de crecimiento de la organización”, destacó Rodrigo Machado, Gerente de Producción de la Cooperativa Obrera.
La inauguración oficial de la flamante planta está prevista para el 1 de mayo de 2022, en coincidencia con el centenario de la primera hornada de pan que salió de la por entonces incipiente Cooperativa Obrera.
“Además de sumar la tecnología adecuada para albergar nuevos productos y otros que se irán sumando de acuerdo con las necesidades, habilitamos un laboratorio de control de calidad que nos permitirá no sólo incorporar procesos que hasta ahora no teníamos sino un correcto análisis de los artículos que se incorporen”, concluyó Machado.

Una historia centenaria

En 1920, Bahía Blanca evidenciaba una gran actividad comercial, acrecentada a partir de la llegada del ferrocarril. Precisamente en los talleres Noroeste germinó la idea de don Juan Apella, quien impulsado por sus ideales y a la luz de lo que implicó la creación de El Hogar Obrero en 1905, promovió la idea de fundar una cooperativa panadera.
Apella compartió con Victor R. Maronna su preocupación por la incidencia del precio del pan, situación que los llevó a madurar la idea de crear una cooperativa que permitiera abaratar el costo de este vital alimento.
El 31 de octubre de 1920, con la participación de 173 personas, se llevó a cabo en la sede del Centro Israelita la Asamblea constitutiva de la Sociedad Cooperativa Obrera Limitada Molinera, Panadera y Anexos, con la finalidad de adquirir trigo, molerlo, panificarlo, elaborar sus derivados y ofrecer dichos productos a los asociados, sin ánimo de lucro.
Poco después de la fundación se plantearía un arduo debate entre alquilar o adquirir alguna panadería en funcionamiento, que culminó con la compra de un terreno en la esquina de España y Santa Fe.
En las instalaciones levantadas en ese lugar, el 1 de mayo de 1922 se realizó la primera hornada. En ese momento trabajaban tres obreros en la cuadra, que laboraban diariamente cinco bolsas de harina, ofreciendo un pan 25% más económico que el precio de plaza.
Dentro de la ciudad, tres jardineras efectuaban los repartos que, a partir de junio de 1922, se extendieron a Puerto Galván y Aldea Romana.
La irrupción de la panadería cooperativa, que hasta 1928 contó con un solo horno, actuó como un verdadero regulador del precio del pan en la ciudad. Por entonces se decidió la ampliación del edificio social y la construcción de un nuevo horno con su correspondiente cuadra, cambiándose además el sistema de combustión de leña por el de petróleo.
A fines de la década del 30 comenzó un proceso de innovación y mejora cuando directivos de la Cooperativa Obrera visitaron la planta industrial del Hogar Obrero en Buenos Aires y requirieron también asesoramiento técnico de la Primera Maltería Argentina para iniciar la elaboración del llamado “pan directo” o “pan sin acidez”, utilizando levadura de cereales en lugar de levadura agria.
En 1942 la planta panificadora de la Cooperativa Obrera se renovó incorporando nuevos hornos, uno de ellos con dos cámaras de cocción continua, convirtiéndose en una de los establecimientos más modernos de la provincia de Buenos Aires, que coincidió con la habilitación de nuevos locales de elaboración fideera, de masas y repostería.
El 1 de mayo de 1988, tras una pausa de varios años, la entidad volvió a sus orígenes retomando la producción del vital alimento en una moderna planta panificadora instalada en la intersección de Rondeau y 9 de Julio, en Bahía Blanca.
Siguiendo la directriz de su eje de Alimentación y Salud, y fruto de su vinculación con el Programa de Prevención del Infarto de la Univiversidad Nacional de La Plata y la Fundación Cecilia Grierson, en septiembre de 2001, la Cooperativa Obrera elaboró el primer pan con omega 3, 6 y 9 de la República Argentina.

El 6 de diciembre de 2021, La Coope dio un paso más en su fructífero camino al poner en marcha la nueva planta panificadora, que en principio permitirá duplicar el volumen de producción.

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Modificado por última vez en Martes, 21 Diciembre 2021 12:26

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