Terapia digital, un refugio acrecentado por la pandemia

Poder llevar adelante una sesión a distancia dejó de ser una opción complementaria a la consulta presencial, adquiriendo relevancia como la forma más adecuada y segura de brindar respuestas a las demandas de atención en el contexto de la emergencia sanitaria.

La irrupción de la pandemia trajo consigo una vida social mediada por la tecnología. Así, las pantallas se transformaron en una ventana a reuniones laborales, al cursado de clases, a ver a la familia y, también, a las sesiones con terapeutas psicológicos.
En este contexto, adaptarse a las sesiones psicológicas virtuales fue la manera que encontraron pacientes y profesionales para mantener la terapia, con todas sus posibilidades y sus limitaciones. También resultó una alternativa para quienes no estaban en tratamiento y comenzaron a sentir más preocupación, angustia y ansiedad en tiempos de aislamiento.
En líneas generales, el nuevo estilo de llevar adelante una terapia psicológica resultó del agrado de los pacientes, que en muchos casos encontraron un espacio terapéutico tan (o inclusive más) efectivo que el presencial.
La “nueva normalidad” requiere que terapeutas y pacientes acuerden de qué manera, con qué posibilidades y bajo qué condiciones llevan adelante el tratamiento.
Algunos profesionales sostienen que la tecnología abre un abanico de posibilidades, como incorporar juegos de realidad virtual para atender fobias, intercambiar roles, consultar material audiovisual y/o utilizar las redes sociales.
De todas maneras, también admiten que conlleva algunas desventajas, en razón de que en algunos casos no está garantizada la confidencialidad, ya sea porque el paciente no tiene la privacidad que requiere una terapia hogareña o porque no siempre la conectividad es buena, dando pie a las distracciones.
Por el contrario, la tecnología abre un abanico de posibilidades, como incorporar juegos de realidad virtual para atender fobias, intercambiar roles, consultar material audiovisual y/o utilizar las redes sociales.


Algunos estudios realizados al respecto en la Ciudad de Buenos Aires dejaron entrever que muchos pacientes aseguraron que no piensan volver al consultorio, fundamentalmente por la comodidad y el ahorro (de tiempo y dinero) que representa no tener que movilizarse, pero además por poder llevar la terapia consigo a donde quiera que vayan.

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Modificado por última vez en Miércoles, 25 Agosto 2021 16:30

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