La sexualidad de los niños: ¿cuándo nace la curiosidad?

Con tan solo medio año de vida, los bebés comienzan a descubrir el mundo, inspeccionando su propio cuerpo e incluyendo la autoexploración genital. Los especialistas destacan que, en la mayoría de los casos, esta conducta no representa algo extraordinario o fuera de lo normal.

Desde que son capaces de agarrar objetos (en torno a los 5 o 6 meses de vida), resulta normal que tanto niñas como niños inspeccionen y toquen sus genitales. Durante los 2 o 3 primeros años de vida, la autoexploración genital forma parte del proceso que sigue el niño para conocer su propio cuerpo.
A partir de los dos años, los niños son capaces de diferenciar entre los órganos genitales de uno y otro sexo y pueden comenzar la manipulación rítmica de los mismos, comportamiento que, en general, puede provocar alarma entre los padres.
La evaluación sobre el comportamiento sexual de los niños y niñas, publicada en 2009 por la Academia Americana de Pediatría (AAP), apunta los factores clave que determinan si el comportamiento sexual del niño es anómalo y, por tanto, requiere acudir a la consulta de un especialista, ya sea un pediatra o un psicólogo.
Se basan esencialmente en la intensidad (conductas sexuales más prolongadas o más breves) y la frecuencia (número de veces que recurre a la conducta).
En función de estos y otros factores, la AAP clasifica el comportamiento sexual de los niños de dos a seis años en cuatro denominaciones. Según esta clasificación, el comportamiento normal incluye, con una frecuencia transitoria y no muy intensa: tocarse los genitales, mirar o tocar los genitales de otros niños y mostrar los propios, acercarse o sentarse muy cerca de alguien o intentar ver los cuerpos desnudos de adultos o compañeros.
Los especialistas en pediatría insisten en que ante un comportamiento sexual normal del niño se deben evitar las reprimendas. En paralelo, una excesiva atención sobre una acción que en principio sería normal, puede causar el efecto contrario y provocar que el niño se obsesione con ella.
En tal sentido, es conveniente intentar distraerles y desviar su atención hacia otra actividad u objeto que sean significativos para el niño, así como explicarles que ese comportamiento se debe llevar a cabo en la intimidad y no en público.


Por otra parte, hay que marcarles límites respecto de la manipulación u observación de los genitales de otros niños y mostrar los propios. Señalarle que se entiende su interés, pero que ese comportamiento no es adecuado.

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Modificado por última vez en Martes, 20 Julio 2021 15:35

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