Depresión silenciosa

El dolor de espalda o la fatiga generalizada también pueden representar síntomas de una depresión enmascarada o que podría pasar desapercibida, aunque contiene signos que afectan a la esfera psicológica y que también alcanzan manifestaciones físicas.



Según estudios realizados en nuestro país, un 10% de los pacientes que acuden a una consulta médica tienen síntomas de depresión, que además pasan desapercibidos hasta en un 50% de los casos.
Es que en las sociedades avanzadas, los síntomas físicos son mejor aceptados o menos estigmatizados que los psicológicos. Por eso razón, una de las vías por las que la enfermedad se manifiesta es la física, ya que resulta más sencillo acusar un dolor de cabeza que reconocer tristeza o soledad.
Como consecuencia, si el afectado lleva mucho tiempo tras un diagnóstico sin atender a la verdadera naturaleza de su problema, es probable que el trastorno se torne crónico.
La distimia es una de las formas más frecuentes de la depresión enmascarada, que se muestra de forma leve aunque permanente.
Los motivos más habituales de consulta al médico entre los pacientes que sufren de un trastorno distímico se centran en molestias gastrointestinales; cansancio, astenia, fatiga; dolores de espalda y de cabeza; pérdida de apetito y del deseo sexual; problemas para conciliar el sueño o despertar temprano (insomnio tardío).
La depresión silenciosa o enmascarada también afecta a los niños. Los síntomas más característicos se centran en hiperactividad, conductas agresivas o antisociales y trastornos del aprendizaje.
En estos casos, es típico que los pequeños se quejen sobre todo de dolores de estómago o de cabeza, o que muestren alteraciones del ánimo, propias de la depresión habitual, que tapan las manifestaciones anteriores.
Por otro lado, debido al aumento de la población de mayor edad, también se han puesto de manifiesto algunos problemas similares de salud asociados al envejecimiento y la depresión.
En este último caso, ciertos tipos de enfermedades psicológicas en los mayores presentan características especiales, entre ellas, que los síntomas y manifestaciones de los posibles trastornos también queden enmascarados por el proceso de envejecimiento normal.
Por este motivo, hacer un diagnóstico preciso en este tipo de pacientes de la tercera edad resulta a veces un tema por demás complejo.

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