El aburrimiento, una invitación a mirar hacia adentro

Avivado por la cuarentena, el aburrimiento se presenta como un estado negativo que queremos evitar. De todas maneras, puede representar una invitación al cambio si se lo logra interpretar, actuando como un agente motivador de nuevas metas y objetivos.

Los días de cuarentena nos confrontan con situaciones y acontecimientos que no son fáciles de sobrellevar. Uno de ellos es el aburrimiento, que si bien pareciera ser un mal de la época, se amplifica con el aislamiento social y con el hecho de ver reducidas nuestras posibilidades de movernos libremente.
En mayor o menor medida, todos experimentamos alguna vez aburrimiento, una experiencia transitoria y aversiva que nos habla de un fracaso para interactuar con el entorno de una manera deseada.
Algunas tendencias teóricas sobre el tema plantean que aburrirse podría cumplir una función importante, colaborando con el cerebro en la regulación de proyectos y actuando como un agente motivador de nuevas metas y objetivos.
Estar aburrido es un llamado de atención, una invitación al cambio, a la búsqueda de algún tipo de movimiento que nos devuelva a una situación motivadora.
Si no nos aburriéramos, sería muy difícil darnos cuenta cuándo nos encontramos en situaciones insatisfactorias, poco estimulantes o monótonas, y difícilmente haríamos algo por salir de eso.
Lo fundamental es que es un estado marcado por un fuerte deseo de participar en una tarea diferente de aquella en la que estamos en un determinado momento. Por esa razón, puede considerarse como una alternativa que permite dirigirnos hacia aquello que resulta interesante y significativo.
Esta motivación exitosa depende de la posibilidad de dirigir la fuerza del aburrimiento, poniendo en evidencia la necesidad del autoconocimiento y de la consciencia de aumentar las posibilidades de encontrar situaciones congruentes con nuestros deseos e intereses.


Está claro que el aburrimiento, en sí mismo, no es una experiencia beneficiosa, pero tal vez puede dar lugar a que se aprecie el valor de la negatividad, en momentos donde parece que “el mal” nos captura por completo, y que queda poco lugar para extraer consecuencias positivas de lo que sucede.

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Modificado por última vez en Lunes, 31 Agosto 2020 14:39

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