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El duelo demorado

El duelo retrasado o demorado ocurre cuando una persona no expresa dolor tras una pérdida y pareciera haberse recuperado de inmediato. Esto sucede porque la mente pierde el contexto del sufrimiento en forma temporal o se aplaza la reacción emocional.


En el proceso de duelo hay personas que aparentemente están bien porque no expresan su dolor o porque se han reincorporado enseguida a sus tareas habituales y puede parecer que eso significa que están mejor o se recuperaron muy pronto.
Generalmente, el hecho de que el proceso de duelo dure poco se valora como un rasgo de fortaleza y, en cambio, se considera un signo de debilidad que se prolongue en el tiempo. Pareciera que la sociedad traduce como una mejoría que no haya signos externos del duelo como el llanto o la apatía y, sin embargo, no lo es.
El duelo implica indiscutiblemente dolor y no sentirlo puede deberse a que se nos haya fundido la capacidad de sentir, o bien a que nos encontremos ante un duelo demorado o retrasado, que implica que hemos perdido el contexto, es decir, aquello que explicaba y daba sentido a que sintiéramos dolor.
El hecho de que algo sea normal o no viene siempre determinado por el contexto. Las situaciones o las reacciones de duelo analizadas de forma aséptica pueden parecer irregulares, pero si se las contempla dentro de un marco, cobran un sentido distinto.
Sentir dolor ante la muerte de un ser querido es normal y casi necesario, independientemente de la forma que adopte ese malestar. Pero comenzar a sentir dolor varios años después de la pérdida de un ser querido nos deja desprovistos del contexto, de ahí que irremediablemente surja la pregunta: “¿Por qué ahora y no antes?”.

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Modificado por última vez en Jueves, 20 Agosto 2026 10:31