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Asma y contaminación ambiental: cómo impactan en la salud pulmonar

La calidad del aire que respiramos tanto en el exterior como dentro de nuestros hogares influye en el desarrollo del asma, una enfermedad crónica que afecta a más de 260 millones de personas en todo el mundo, así como en la frecuencia e intensidad de sus síntomas.


El asma es una enfermedad inflamatoria crónica de las vías respiratorias y en las personas que la padecen, los bronquios (es decir los conductos que llevan el aire hacia los pulmones) presentan una inflamación persistente y una hiperreactividad que los hace extremadamente sensibles a determinados estímulos del entorno, conocidos como desencadenantes.
En condiciones normales, nuestras vías respiratorias se adaptan sin dificultad a los cambios del aire que respiramos. Sin embargo, cuando se sufre de asma, el sistema respiratorio reacciona de forma desproporcionada frente a sustancias como alérgenos, infecciones o contaminantes ambientales.
El resultado se traduce en síntomas como dificultad para respirar, opresión en el pecho, tos y sibilancias (silbidos en el pecho al respirar), que pueden aparecer de forma intermitente o persistente.
Cuando una persona con asma inhala un desencadenante, se activan tres mecanismos principales en las vías respiratorias: inflamación de los bronquios, broncoconstricción (estrechamiento de las vías aéreas por la contracción del músculo liso bronquial) y aumento de mucosidad.
La combinación de estos tres procesos explica por qué, durante una crisis asmática, respirar se vuelve difícil, aparece una sensación de ahogo y el esfuerzo respiratorio aumenta.
La contaminación del aire, tanto exterior como interior, contiene partículas y gases capaces de penetrar profundamente en los pulmones. En las personas con asma, estas sustancias no solo irritan las vías respiratorias, sino que mantienen y agravan la inflamación crónica.
Las partículas finas pueden alcanzar las zonas más profundas del pulmón y provocar inflamación, mientras que ciertos gases dañan el revestimiento interno de las vías respiratorias, aumentando su sensibilidad.
Lo enunciado brinda una idea clara acerca de por qué la exposición a aire contaminado puede provocar síntomas incluso cuando el asma parecía estar controlada.
El pasado 5 de mayo se conmemoró el Día Mundial del Asma, una jornada establecida para concientizar sobre la enfermedad, mejorar el diagnóstico temprano, el tratamiento y la educación, destacando en esta oportunidad la necesidad de garantizar el acceso a la comunidad de inhaladores antiinflamatorios.

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Modificado por última vez en Martes, 19 Mayo 2026 16:05